lunes, 27 de enero de 2014

Uso de benzodiacepinas en el anciano

 
Un artículo publicado en el último número de la revista Española de Geriatría Y Gerontología, aborda el problema de la prescripción de benzodiacepinas en las personas mayores. A contuinuación se presenta el resumen del texto, que tiene un gran interés en los médicos que tratan ancianos, dada la elevada frecuencia con que éstos consumen este tipo de medicamentos.

Objetivo
Conocer la prevalencia de uso y los factores relacionados con la prescripción de benzodiacepinas (BZD) en ancianos en la comunidad, hospital de agudos (HA) y una unidad de convalecencia geriátrica (UCO).

Material y métodos

Estudio retrospectivo de 334 pacientes ingresados en una UCO que procedían de un HA. Se realizó una valoración geriátrica integral que incluía situación funcional y cognitiva previa a la hospitalización, al ingreso y al alta de UCO (índice de Barthel, índice de Lawton y Mini-Mental de Folstein), así como la comorbilidad (índice de Charlson), polifarmacia y situación social. Se compararon las proporciones de prescripción de esta muestra a lo largo de diferentes niveles asistenciales y se valoraron los factores relacionados con dicha prescripción mediante el test de la chi al cuadrado.
 
Resultados
 
La prevalencia de uso de BZD en la comunidad fue del 23,6%, siendo el sexo femenino y la polifarmacia factores relacionados con la prescripción. Durante el ingreso en HA esta proporción aumentó al 38,6% y tras la estancia en UCO descendió al 21,9%. Los factores asociados con la prescripción de BZD en el HA fueron el sexo femenino, la polifarmacia y el diagnóstico relacionado con un problema osteoarticular-fractura, y en la UCO el sexo femenino y la polifarmacia.
 
Conclusiones

La prevalencia de uso de BZD fue alta entre la población anciana en todos los niveles asistenciales (domicilio, HA y UCO) y uno de los factores asociados significativamente a su prescripción fue la polifarmacia. Dicha prescripción se vio incrementada durante la hospitalización en unidades de agudos por procesos médicos y/o quirúrgicos.
 
Referencia
 
García - Baztán A, Roqueta C, Martínez - Fernández MI, Colprim D, Puertas P, Miralles R. Prescripción de benzodiacepinas en el anciano en diferentes niveles asistenciales: características y factores asociados. Revista Española de Geriatría y Gerontología. 2014. Versión electrónica: doi: 10.1016/j.regg.2013.04.001

sábado, 11 de enero de 2014

Prevención de la enfermedad en las Personas Mayores

 
Las actividades de cuidado de la salud deben incluir la prevención, el tamizaje y el diagnóstico oportuno de las enfermedades de mayor prevalencia en cada etapa del ciclo vital.

Entre las condiciones que deben ser objeto de este tipo de acciones en personas mayores de sesenta años se encuentran:
 
1. Cáncer (mama, cuello uterino, estómago, colon y próstata).
2. Enfermedades infecciosas (influenza, infección por neumococo, difteria, tétanos).
3. Enfermedad cardiovascular y cerebrovascular.
4. Patologías neuropsiquiátricas (depresión, demencias, trastornos sicóticos).
5. Alteraciones endocrinológicas (diabetes mellitus, hipotiroidismo).
6. Trastornos visuales y auditivos.
7. Caídas.
8. Incontinencia urinaria y fecal.
9. Osteoporosis, osteoartrosis y otras condiciones articulares similares.
10. Alteraciones nutricionales.
 
De acuerdo con lo anterior, se recomienda llevar a cabo al menos una consulta médica de chequeo periódico de la condición de salud y el análisis de los factores de riesgo cada seis meses.

jueves, 9 de enero de 2014

El sueño y la rutina


 
Científicos de la Universidad de Alabama (Tuscaloosa, Estados Unidos), aseguran que quienes mantienen rutinas diarias suelen tener un sueño de mayor calidad, ya que logran dormir mejor, concilian el sueño con más facilidad y tienen despertares menos frecuentes durante la noche, según los resultados de un estudio publicado en el «Journals of Gerontology: Series B». 

El estudio incluyó a un total de 100 adultos, la mitad entre 18 y 30 años y la otra mitad entre 60 y 95 años, quienes llevaron un diario durante dos semanas para ver cuándo realizaban sus actividades cotidianas y anotar la calidad del sueño durante la noche, encontrándose que las personas que informaban de una mejor calidad del sueño eran las que mantenían una rutina en sus actividades. 

En las conclusiones del trabajo, se plantea que la calidad del sueño mejoraba en aquellas personas que solían trabajar y comer a la misma hora todos los días, en contraste, no había diferencias en función de la hora de la cena, siempre que fuera la misma, ya que la calidad del sueño era similar si cenaban más temprano o más tarde.

Vale la pena anotar que la existencia de una rutina resultó clave en el caso de los adultos jóvenes pero no en el caso de las personas mayores, en los que la variación de horarios se vinculó a veces con un mejor sueño, de acuerdo con las explicaciones de la psicóloga Natalie Dautovich, autora del estudio. 

La diferencia entre adultos jóvenes y mayores abre varios interrogantes, sobre si la variación de su actividad diaria puede ser un factor positivo para garantizar una buena calidad del sueño durante la noche.