viernes, 29 de abril de 2011

Eutanasia

Enfermedad Terminal



El concepto de enfermedad terminal ha adquirido una gran relevancia en los últimos años, como consecuencia del envejecimiento poblacional y de la utilización, cada vez más frecuente, de la tecnología médico en el tratamiento de las enfermedades de alto impacto, generando un gran debate en torno a las indicaciones y condiciones que establecen la diferencia entre una muerte digna y una intervención médica indebida.
Desde esa perspectiva, es importante definir con claridad, algunos términos empleados por el personal médico en temas relacionados con el final de la vida y su connotación práctica en la toma de decisiones:

Enfermedad Terminal: Concepto que abarca las situaciones clínicas que pueden presentarse al final de la vida e incluye las categorías "Enfermedad Incurable Avanzada" y "Situación de Agonía".

La enfermedad incurable avanzada, se define como una entidad crónica, progresiva, que compromete la autonomía y la calidad de vida y no responde en forma eficiente a un tratamiento médico, evolucionando hacia la muerte en un plazo menor de seis meses (Sociedad Española de Cuidados Paliativos).
Por su parte, la situación de agonía es el estado que precede a la muerte, cuando ésta se produce en forma gradual, existiendo gran deterioro físico, compromiso cognitivo y dificultad de relación, con un pronóstico de vida de días u horas.

domingo, 24 de abril de 2011

Memoria en el Anciano






La versión impresa del libro "Memoria en el Anciano", editado y publicado por Virginia Palacios Expósito y Juan Carlos Morales Ruiz, se encuentra disponible desde el pasado 15 de abril. Para mayor información, favor comunicarse a:


Guía para el manejo de pacientes con insomnio en Atención Primaria



Los trastornos del sueño, y en particular el insomnio, son motivos de consulta frecuente en atención primaria. Un buen número de las demandas por este cuadro clínico puede resolverse en este nivel de cuidados.

Esta guía de práctica clínica tiene como objetivo principal orientar a los médicos generalistas en el diagnóstico del insomnio en pacientes adultos mayores de 18 años, y establecer recomendaciones basadas en la evidencia científica acerca de las intervenciones terapéuticas y las herramientas disponibles para el manejo de los individuos con insomnio primario, tanto en su variedad aguda como crónica.

Solicitar Guía:

Guìa para la comunicaciòn de malas noticias médicas



La transmisión de noticias adversas sobre el estado de la salud de la propia persona o de un familiar cercano constituye un aspecto indelegable de la relación médico-paciente. Dicha circunstancia debe manejarse con gran respeto de la situación por la que atraviesa el interlocutor, ofreciéndole, al mismo tiempo, las herramientas necesarias para procesar la información. Esta guía clínica aborda con detalle esa compleja problemática, elaborada mediante una amplia participación multidisciplinaria de especialista.


Artículo Completo:


miércoles, 6 de abril de 2011

Guías de Diseño Hogares para Pacientes con Demencia



En el volumen 22, número 7 de la revista International Psychogeriatrics, se publicó la Guía "Requisitos de Diseño Ambiental para la Atención a Largo Plazo de Pacientes con Demencia. Si desea mayor información, comuníquese a: juancarlosmoralesruiz@gmail.com

Guía para la Prevención de Caídas



En el Journal of The American Geriatrics Society (2010), se publicó la actualización de la Guía de Práctica Clínica para la Prevención de Caídas en Personas Mayores. En caso de interés por favor comunicarse al correo: juancarlosmoralesruiz@gmail.com

domingo, 3 de abril de 2011

Dolor en el Anciano



Dolor en el Anciano es una nueva publicación del Grupo de Investigación en Envejecimiento y Vejez de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, cuyo objetivo central está planteado en torno a mejorar la comprensión de este fenómeno en la vejez y mejorar la atención de dichos pacientes en la practica cotidiana.

Actividad Fìsica: Clave de la Longevidad?


Se ha demostrado que el ejercicio alarga la vida entre seis y siete años. Cualquier médico que no recomendara hacer ejercicio resultaría sospechoso. Pero a la mayoría de las personas mayores lo que se les suele prescribir es algo como caminar a diario o aquagym, no intervalos cronometrados de 400 metros ni ejercicios aeróbicos y anaeróbicos que hacen que estallen los pulmones.
No obstante, esta es la propuesta radical que está ganando adeptos entre los investigadores que estudian a los deportistas mayores: ¿y si el entrenamiento intenso hiciera algo que permite que el cuerpo se regenere a sí mismo? Dos estudios recientes de atletas de mediana edad dan a entender que la ingente cantidad de kilómetros que llevaban recorridos a lo largo de años y más años los había protegido a nivel cromosómico.
Por lo visto, el ejercicio puede estimular la producción de telomerasa, una enzima que mantiene y repara los pequeños cabezales de los extremos de los cromosomas que mantienen intacta la información genética cuando las células se dividen. Puede que esto explique por qué los deportistas mayores no solo están mejor que sus homólogos sedentarios a nivel cardiovascular, sino que, en general, tienen menos enfermedades relacionadas con el envejecimiento.
Es complicado saber la manera exacta en que el ejercicio afecta a la gente mayor. En cierto sentido, el ejercicio es una afrenta flagrante al cuerpo. Correr cuesta abajo desgarra los cuádriceps con la misma fiabilidad que una inyección de veneno de serpiente. Se liberan todo tipo de radicales libres y otras toxinas. Pero ese daño también desencadena la producción de antioxidantes que mejoran la salud del cuerpo en general.
El ejercicio contribuye a evitar que la fuerza y la resistencia de los músculos se debiliten. Pero también parece hacer algo más, según Mark Tarnopolsky, catedrático de Pediatría y Medicina de la Universidad McMaster de Hamilton (Ontario). Los ejercicios de resistencia en concreto parecen activar una célula madre de los músculos llamada célula satélite. Cuando estas células limpias como la patena se inyectan en el sistema, parece que las mitocondrias rejuvenecen (el fenómeno se conoce como "desplazamiento de los genes").

Olga Kotelko:La Historia

Se crió en una granja en Vonda, en Saskatchewan (Canadá), la séptima de 11 hijos en una familia de origen ucraniano. Por la mañana, después de dar de comer a las gallinas, echar agua a los cerdos y ordeñar las vacas, la prole recorría tres kilómetros para ir al colegio, rellenaba una vieja pelota blanda rota con arena o trapos y jugaba al softball. De adulta daba clases de primaria y secundaria en la única aula de la escuela de Vonda, se casó con el hombre equivocado y, tras darse cuenta de su error, huyó a la Columbia Británica en 1957 con dos hijas y las crió sola, mientras se sacaba el título de profesora.


Retomó el softball tras jubilarse en 1984; era lenta al lanzar, pero bastante competitiva. Y luego, un día, cuando tenía 77 años, una compañera de equipo le dijo que el atletismo en pista podría gustarle.

Contactó con un instructor local que le enseñó lo más básico. Encontró una entrenadora: una mujer húngara muy estricta que parecía tener tantas ganas de apretarle las clavijas a Kotelko como esta quería que se las apretasen. Llena de entusiasmo, Kotelko trabajaba duro en el gimnasio, tres días a la semana. Durante tres horas de un tirón realizaba entrenamientos agotadores como flexiones y abdominales, y sentadillas y ejercicios en el banco con y sin pesas, hasta que le temblaban los músculos y se quedaba sin fuerza.

Aunque todavía hace algunas de esas cosas, ya no se esfuerza de la misma forma. Aparte de las clases de aquafitness tres veces a la semana, se toma libre la mayor parte del lóbrego invierno de Vancouver. Luego, cuando llega la primavera, unas cuatro semanas antes de la primera competición de la temporada (suele participar en cinco o seis encuentros cada años), empieza su rutina. Acarrea su equipo hasta la pista del instituto, se pone las zapatillas de correr, coge una pala y convierte los estercoleros que dejan los adolescentes cuando se divierten en fosos de salto largo.

Olga Kotelko



Las competiciones de mayores suelen empezar a los 35 años y participan en ellas muchos sexagenarios, septuagenarios y octogenarios (y unos pocos nonagenarios, como Kotelko, y uno o dos centenarios). De los miles que invadieron Lahti, cientos eran mayores de 75 años. Y la que atraía toda la atención era Kotelko. Está considerada como una de las mejores atletas del mundo y posee 25 récords mundiales, 17 de ellos en la categoría de edad de 90 a 95.
En el campeonato del pasado otoño, Kotelko lanzó una jabalina 6 metros más lejos que su rival más cercana del mismo grupo de edad. En los Juegos Mundiales de Mayores en Sidney, el tiempo de Kotelko en los 100 metros (23,95 segundos) fue más rápido que el de algunos finalistas de la categoría de 80 a 84 años, que está dos grupos de edad por debajo.
En Lahti, mientras veía a Kotelko correr, Taivassalo se sentía impresionada desde un punto de vista personal -ella es corredora- y atraída desde el punto de vista profesional. Esperaba crear una base de datos de atletas mayores de 85 años midiendo diversos parámetros fisiológicos. La cohorte de personas mayores de 85 años -casualmente, el segmento de la población que más deprisa crece- está siendo cada vez más estudiada en busca de claves sobre la longevidad. Los datos sobre los efectos a largo plazo del ejercicio no han hecho más que empezar a llegar.
Uno no tiene que ser atleta para darse cuenta de lo despiadadamente que nos castiga la edad y de lo programado que parece estar el peaje que se cobra. Empezamos a perder el aliento a los 40 y el tono muscular a los 50. Todo va para abajo lentamente hasta alrededor de los 75 años, cuando suele suceder algo alarmante.