lunes, 31 de agosto de 2009

Frases para Reflexionar


Un rostro sin arrugas es como un pliego de papel en el que no hay nada escrito.

Perspectiva Ética


Fuente. IMSERSO

El punto de partida de la vida moral se encuentra en el reconocimiento de la dignidad de las personas. Nos sumamos desde aquí al primer artículo de la Constitución Universal que proponen Marina y de la Válgoma (2000):

Nosotros, los miembros de la especie humana, atentos a la experiencia de la historia, confiando críticamente en nuestra inteligencia, movidos por la compasión ante el sufrimiento y por el deseo de felicidad y de justicia, nos reconocemos como miembros de una especie dotada de dignidad, es decir, reconocemos a todos y cada uno de los humanos un valor intrínseco, protegible, sin discriminación por edad, raza, sexo, nacionalidad, color, religión, opinión política o por cualquier otro rasgo, condición o circunstancia individual o social.

Y afirmamos que la dignidad humana entraña y se realiza mediante la posesión y el reconocimiento recíproco de derechos. No parece necesario tener que reafirmar aquí que las personas mayores tienen dignidad y no precio, si acaso, reivindicar una mayor protección de la misma debido a la potencial vulnerabilidad que presentan.
Los conceptos de dignidad y respeto son reconocidos como fundamentales por las personas mayores, aunque desgraciadamente, con frecuencia, les resulta más fácil hablar de su carencia, de hecho, la falta de respeto es la forma más dolorosa de maltrato según los mayores que participaron en el estudio cualitativo “Voces ausentes” (OMS, INPEA, 2002).

Cuando se les pregunta sobre la dignidad (Woolhead, Calnan, Dieppe & Tadd, 2004), las personas mayores la relacionan entre otros temas con:

-El derecho a ser tratados como iguales al margen de la edad.
-El derecho a elegir como quieren vivir, ser cuidados y morir.
-El derecho a tener el control en las decisiones sobre su salud.
-El derecho a mantener su autonomía e independencia sin sentirse solos o como una carga para la familia.

Pero además, consideran que su dignidad se ve quebrantada cuando:
-Se les excluye de las conversaciones.
-Se les excluye de las conversaciones.
-Se les trata de forma impersonal.
-Se les trata como a niños.
-Se dirigen a ellos con términos como “cariño”, “amor”, o por su nombre de pila.
-No se cuida su intimidad al lavarles o esta actividad la realizan personas de distinto sexo.
-Son higienizados sin que se les dirija la palabra.
-Al levantarles enseñan su desnudez a extraños.
-Se les viste mal, les abrochan mal los botones, etc.
-Son obligados a realizar determinadas actividades a las horas que les dictan.
-Se mueren en soledad.

Nos tememos que la dignidad se pone a prueba diariamente en la relación entre profesionales y pacientes al no cumplirse plenamente las expectativas que las personas mayores tienen en dichas relaciones. Nos están diciendo que tienen derechos, pero también que tenemos que ser sensibles a sus necesidades, en definitiva, que les cuidemos respetando su dignidad y su autonomía, que se cuente con ellos, que se respeten sus decisiones y su intimidad, pero además, que mejoremos la comunicación y que les tratemos con afecto, con una asistencia menos despersonalizada y más humana.

Como profesionales estamos obligados a dar respuesta a las peticiones que nos están haciendo, y para que esta respuesta sea moralmente adecuada, no debe quedarse únicamente en el respeto estricto de sus derechos sino que debe atender sus necesidades tal y como ellos las sienten, y en ésto consiste el cuidado. Como señala Moratalla (1995) “la ética de los mayores no puede ser únicamente una ética de derechos, sino una ética de responsabilidades, cuidados y afectos” (p. 68).

Perspectiva psicológica: La cognición


El estereotipo cultural que plantea que la inteligencia declina a medida que aumenta la edad en función de procesos biológicos intrínsecos a la edad constituye una visión bastante expandida. En efecto, la idea que formula un modelo deficitario del desarrollo mental proviene de las primeras teorías e investigaciones, las que han sido cuestionadas por las realizadas en los últimos treinta años, siendo la respuesta menos definitiva.

Al respecto Hultsch y Deutsch se aproximan a este problema desde tres perspectivas: enfoque psicométrico, enfoque piagetano, enfoque contextual. Se trata de formulaciones que provienen de la aplicación de diversos sistemas desarrollados para evaluar el funcionamiento mental.

Enfoque psicométrico

La revisión realizada por Lehr señala que las investigaciones tempranas de Yerks (1921), Willoughby (1927), Conrad (1933) y Miles (1920-1930) verificaron un considerable descenso del rendimiento intelectual con el aumento de la edad. Las advertencias realizadas por estos autores en relación a los factores que podrían explicar este decremento, tales como: selección de la muestra, experiencia, factores motivacionales y falta de práctica, así como diferencias en los rendimientos entre distintos subtest, no fueron consideradas.

Posteriormente y con la elaboración de la escala de Wechsler, se popularizó el perfil de facultades que se mantienen con la edad y aquellas que disminuyen. Ello contribuyó a popularizar un modelo deficitario general del funcionamiento mental en el envejecimiento. Ahora bien, la literatura tiene en cuenta nueve puntos de vista que cuestionan este modelo: concepto de inteligencia general, factor velocidad, capacidades iniciales, escolaridad, entrenamiento profesional, estimulación, salud, biografía, motivación , las que revisaremos a continuación.

Concepto de inteligencia general

En la medida que existe evidencia que las funciones intelectuales se modifican en el transcurso de la vida de un modo distinto, un concepto de inteligencia general requiere ser revisado. La aplicación del método del análisis factorial ha llevado a considerar la inteligencia como una unidad de funciones primarias relativamente independientes entre si, que actúan conjuntamente en constelaciones específicas para cada caso, para la solución de problemas específicos.

Ahora bien, desde el punto de vista del envejecimiento, se observa que estas funciones intelectuales, están sometidas a desplazamientos y reorganizaciones irregulares, es decir, alcanzan su punto máximo en momentos diferentes. Sin embargo, la mayoría de los autores, tales como Guilford, Thurstone no han incorporado variables del desarrollo en sus teorías, exceptuando a Cattel and Horn.

Estos últimos autores comprobaron una disminución de todas aquellas funciones que pueden definirse como inteligencia fluida y un aumento de aquellas facultades y capacidades que se relacionan con la inteligencia cristalizada.

La inteligencia fluida se ha definido como “la capacidad de aplicar las habilidades intelectuales a nuevas situaciones: comprende el proceso de percepción de relaciones, la formación de conceptos, el razonamiento y la abstracción” . Se piensa que la inteligencia fluida depende del desarrollo neurológico y por ende, se ve afectada por procesos de deterioro y enfermedades.

Con el paso de los años los efectos biológicos de pérdida se vuelven más evidentes, con lo que este tipo de inteligencia declina. Se encuentra relativamente libre de la influencia del aprendizaje, la educación o la cultura. Se evalúa mediante tareas en las que se plantea un problema nuevo o referido a un elemento cultural poco conocido. Por ejemplo que agrupen letras o números, que recuerden una serie de dígitos o test como el de las Matrices Progresivas de Raven. Se trata de una inteligencia que refleja procesos de aprendizaje incidental, esto es, desarrollo de un estilo de pensamiento independiente de un contenido cultural específico.

La inteligencia cristalizada se ha definido como la capacidad para recordar y emplear la información aprendida” . Depende de la educación y del acervo cultural. Refleja procesos de aprendizaje intencional, esto es, enculturación o incorporación de conocimientos que se acumulan a través de los años, agregándose información al sistema, reestructurándose. organizándose y relacionándose de modo diverso, lo que expresaría un aumento de las habilidades relacionadas con este tipo de inteligencia.

Para medirla se emplean pruebas de vocabulario, información general y respuestas a situaciones y dilemas sociales. Representa el conocimiento adquirido durante la vida y el uso de la información almacenada y cómo funciona el procesamiento automático, especialmente en tareas complejas como leer, que exige un gran número de operaciones mentales.

Factor velocidad

El hecho que las primeras investigaciones, en función de los resultados, se interpretara como pérdida de aptitudes mentales, puede cuestionarse en la medida que la habilidad puede estar presente aún cuando la resolución de una determinada tarea pueda implicar una mayor cantidad de tiempo.

El adulto mayor demora más tiempo en las actividades del diario vivir; siente que el tiempo le rinde menos que antes. Esto influye sobre diversos aspectos del comportamiento, como por ejemplo, en el tiempo que necesita para recordar algún nombre, situación, en la solución de problemas, en la capacidad de combinación, en el proceso de aprendizaje, en la aptitud psicomotora, y en el tiempo de decisión y de reacción.

Diversas investigaciones han mostrado que las personas de mayor edad pueden obtener rendimientos similares, empleando una cantidad mayor de tiempo. Deutsch afirma que si se suprime este factor, se puede comprobar en ocasiones, un aumento de rendimiento incluso a los 90 años. Ello llevó a Birren (1965) a concluir que la lentificación del comportamiento sería un proceso primario del envejecimiento.
El factor velocidad afecta diversas dimensiones del comportamiento, tales como:

- actualización de la información
- resolución de problemas
- proceso de aprendizaje
- aptitudes psicomotoras
- tiempo de decisión y reacción.

Ahora bien, estas afirmaciones sobre la lentificación general del tiempo de reacción, de elaboración de la información, de solución de problemas, etc. constituyen una evidencia que apoya el cambio funcional del sistema nervioso central, en especial del cerebro.

Sin embargo, Lehr señala que ello puede cuestionarse por cuanto esta lentificación puede obedecer a motivos diversos, citando entre otros:

- causas sensoriales: hipoacusia, alteración de la visión
- procesos fisiológicos cerebrales: disminución de la capacidad de retención
- tiempo de decisión que puede relacionarse con la creciente inseguridad y desconfianza, disminución del gusto por el riesgo, problemas relacionados con la habituación y por parte de los jóvenes al gusto de trabajar contra reloj.

Concluye Lehr , diciendo que la lentificación y sus causas no están suficientemente estudiadas y no se ha demostrado con certeza si se trata de un proceso fisiológico irreversible o si se relaciona con factores psicológicos susceptibles de reversibilidad. Por otra parte, hay que tener presente que estudios realizados comprueban que, al eliminarse el factor tiempo, las personas de más edad muestran capacidades similares a los jóvenes, pudiendo obtener ambos rendimientos similares.

Por ende, es necesario distinguir entre habilidad y agilidad. Entendemos por habilidad, la capacidad para realizar una determinada tarea, mientras que la agilidad es la destreza y la velocidad con que se ejecuta. Es cierto que con los años, debido a la lentificación del comportamiento antes comentada, una persona puede volverse menos diestra en la realización de ciertas actividades que requieren habilidades psicomotoras como coser, bordar, carpinterear, por citar algunos ejemplos, pero esto no significa que sea incapaz de hacer esas tareas, o que ha perdido la capacidad, lo que ha perdido es la destreza o agilidad con que antaño las realizaba.

Capacidades iniciales

Los estudios longitudinales permiten cuestionar la afirmación de un modelo deficitario. Así por ejemplo, se ha visto en seguimiento de grupos de niños y adolescentes hasta los 50 años que la capacidad intelectual no sólo no disminuye sino que incluso aumenta, planteándose que de existir tal descenso éste sería posterior a los 50 años.

Otros estudios han encontrado que no existe una disminución estadísticamente significativa y que las variaciones individuales en las capacidades intelectuales entre los 50 y los 61 años pueden explicarse a partir de factores distintos a la edad, como son las circunstancias profesionales y familiares. Otros estudios han mostrado que las personas que previamente han sido clasificadas como menos inteligentes presentan un mayor descenso en el rendimiento y que entre aquellas más inteligentes, revelan escasas variaciones. Se desprende de lo antes dicho la existencia de variaciones individuales en los cambios de las habilidades intelectuales en el curso de los años.

Las investigaciones longitudinales en síntesis muestran que un deterioro del rendimiento debido a la edad no es la regla general y que este rendimiento se inserta dentro de las circunstancias sociales y biográficas individuales.
Escolaridad

Cuando se controla el grado de escolaridad de los sujetos se observa que una disminución del rendimiento se explicaría no sólo por un factor debido a la edad, sino que también, por el nivel de escolaridad. Esta última a su vez, está influida por el nivel intelectual, en la medida que las personas inteligentes tienen una mayor probabilidad de permanecer en el colegio que los más desventajados, lo que a su vez eleva la capacidad intelectual.

Lehr destaca asimismo, la importancia que debe dársele a las influencias propias de la edad. Señala que un alumno que sale en 1970 de la formación básica tiene más conocimientos y con ello una mejor estimulación cognitiva que el que salió en 1930. La comparación por tanto, entre grupos de edad, debiera ponderar la evaluación de nuestra sociedad y reconocer que psicológicamente esta estimulación distinta ejerce un efecto más profundo en las épocas tempranas que en edades más avanzadas.
Entrenamiento profesional
Diversas investigaciones demuestran que el tipo de actividad profesional puede influir decididamente en modificaciones intelectuales motivadas por la edad. Se ha demostrado que aquellos grupos a los que se les exige un menor uso de sus funciones intelectuales, que realizan actividades laborales más monótonas y poco estimulantes, manifiestan un mayor número de fenómenos de deterioro. Por otra parte, las capacidades intelectuales incluso aumentan cuando la actividad profesional favorece un ejercicio de dichas funciones.

En este sentido, las diferencias relativas a la edad se pueden considerar también un problema de ejercitación, aún cuando hay que considerar que las actividades profesionales más exigentes, exigen a su vez una mayor capacidad intelectual lo que a su vez se relaciona con la escolaridad. En este contexto se ha destacado la importancia que tiene la hipótesis del desuso. Una disminución del rendimiento no confirma el déficit irreversible, estimando que la falta de entrenamiento sería más decisiva en la declinación del funcionamiento intelectual que cualquier tipo de procesos fisiológicos u orgánicos.
Estimulación

Si bien, se trata de un aspecto relacionado con el punto anterior, Lehr señala que habría que investigar la influencia que la estimulación sensorial y su privación ejercen en la adultez, como un trabajo monótono. Las comparaciones realizadas entre dos grupos de ancianos permiten concluir que aquellos a los cuales se los anima y estimula a desarrollar la propia actividad mantienen un rendimiento constante, mientras que en un segundo grupo control se aprecia un significativo descenso.

Salud
Las investigaciones han mostrado como personas sanas biológicamente obtienen mejores rendimientos que aquellas enfermas.

Biografía

Además del entrenamiento, de la situación profesional, del entorno estimulante y de la salud, se ha visto una alta correlación entre la conservación o aumento de la capacidad intelectual con el paso de los años y:

- éxito profesional
- satisfacción general con la vida
- variables de personalidad: nivel de actividad, aptitudes, sociabilidad, etc.

El estudio longitudinal de Bonn mostró la relación existente entre temáticas vitales y rendimiento, observando que aquellos que ancianos que deseaban ampliar el marco de los intereses, que mantenían una actitud positiva respecto a logros profesionales, que conservaban sus contactos sociales, obtuvieron altos resultados en test de nivel intelectual.

Observó también, la relación existente con la actitud ante el futuro, encontrándose que aquellos con mejor coeficiente intelectual, tienden a mostrar una actitud más positiva hacia el futuro que aquellos con una menor capacidad intelectual. Finalmente se ha encontrado una correlación positiva con las formas en que se organiza el tiempo libre.

Motivación

Diversos autores han señalado que para las personas de edad no consideran los test de rendimiento intelectual como una situación de competencia, lo cual tiene que ver con el hecho de que los resultados no están ligados con el futuro profesional. Además, las personas de edad están menos orientadas al rendimiento. Por otra parte, se ha señalado que la situación de test puede provocar en los ancianos un mayor nerviosismo y excitación lo que aumenta la ansiedad, afectando los rendimientos.

Asimismo, muchas reacciones consideradas “seniles” pueden explicarse como una reacción de huida u otras formas de defensa ante la angustia y no expresar la presencia de un deterioro mental propiamente tal.

Perspectiva Psicológica: Autopercepción


Por. José Luis Ysern de Arce

Vistos a grandes trazos algunos de los rasgos de la sociedad actual, podemos ahora referirnos a algunos aspectos psicológicos del adulto mayor. Ellos se relacionan con la manera que el individuo, enfrentado a la realidad de su envejecimiento, tiene de percibirse a sí mismo.
Pérdida de Autoestima.

Sabemos que la manera de percibirse es lo que permite la propia evaluación, y que este último (propia evaluación) es el proceso psíquico conocido como autoestima. Que nuestra autoestima sea positiva o negativa, en alza o en baja, no es indiferente; de nuestra autoestima depende la manera que cada uno tiene de enfrentar la vida, valorarse a sí mismo y valorar a los demás, y de ella depende en gran medida también, la manera más o menos airosa, exitosa, que cada uno practica para enfrentarse a los conflictos y dificultades de la vida.

El hombre o mujer actual, enfrentado a la realidad del envejecimiento en medio de una sociedad con las características que hemos enumerado en el apartado anterior, es probable que viva la etapa de su jubilación y retiro como una situación de pérdida y minusvalía, como una especie de marginación social. Es fácil que se sienta a sí mismo como alguien que ya no cuenta mucho para los demás porque percibe que los demás no cuentan con él.

Y a nivel familiar, que es el lugar donde aún podría sentirse tomado en cuenta, la nueva realidad de la familia nuclear permite que el abuelo vaya poco a poco sintiendo o percibiendo que tampoco en ese ámbito su presencia sea tan necesaria. No es raro, por lo tanto, que algunos (quizá muchos) ancianos sufran la experiencia de vivir su autoestima en serio menoscabo.

Pérdida del significado o sentido de la vida

Dice VICTOR FRANKL que el vacío existencial es la neurosis masiva de nuestro tiempo; ella se produce cuando el propio ser, la propia existencia, carece de significación. Una vivencia tal acerca del propio Yo, puede desencadenar una serie de síntomas depresivos. Pues bien, es posible que la persona de la tercera edad caiga en ese tipo de depresión a causa de que su vida, tal como es percibida por el propio protagonista, carece de significado. Uno podría preguntarse. ¿Qué es primero, la depresión o la pérdida del sentido de la vida?.

Es cierto, sin embargo, que esta experiencia negativa de sí mismo, no se aprecia en personas mayores y ancianas que sean más intelectuales o que permanezcan mentalmente activas. Estos hombres y mujeres, ancianos pero mentalmente activos, son también capaces de enfrentarse a la muerte con mayor serenidad que aquellos otros cuya vida carece de sentido según su propia percepción.

Pérdida de la facilidad de adaptación

Al llegar a una edad mayor, la persona va viendo cómo los ambientes van cambiando para ella, y cómo otros le son lejanos o por lo menos le ofrecen menos interés. En realidad esto ha pasado siempre y en cada una de las etapas evolutivas del individuo: nunca los intereses han sido ni serán los mismos para todos o la mayoría de las personas, sean de la edad que sean; pero ahora, a esta edad, el problema se agudiza, pues viene sazonado de otros tintes de marginación social.

Por eso el anciano se encuentra sin las herramientas que le permitan un trabajo de adaptación: son las motivaciones o refuerzos sociales. Al carecer de dichas herramientas le es difícil adquirir hábitos nuevos, y por lo tanto, adaptarse a las nuevas circunstancias.

Así, puede aparecer como persona algo rígida, "chapada a la antigua", aferrada a su sola experiencia tan importante para él o ella, pero que siente que la sociedad no se la valora en la forma que la persona anciana considera que sería lo justo. La agresividad y fácil irritabilidad (verbal o gestual) que muestran algunas personas mayores, podría estar relacionada con este sentimiento de la propia difícil adaptación, sentimiento que se ve agravado por la pérdida de autonomía económica sufrida por muchos ancianos.

Perspectiva Psicológica (Generalidades)


Por: Lic. Susana Wortman

"En las comunidades arcaicas mientras el padre iba en busca de alimento y las mujeres se dedicaban a la alfarería o al cuidado de los cultivos, los chiquitos sentados en las rodillas de sus abuelos, eran educados en su sabiduría; no en el sentido que le otorga a esta palabra la civilización cientificista, sino aquella que nos ayuda a vivir y a morir." (Ernesto Sábato, Antes del Fin).

Hablar de vejez suele remitir a una larga enumeración de todo lo que se pierde o declina con la edad. Pérdida de energía, de funciones sensoriales, sumadas a la pérdida del rol social en la estructura productiva de la sociedad.

Pareciera que el viejo no es más que una sombra descarnada de ese otro ser que fue. La pérdida del cuerpo joven es uno de los duelos que debe afrontar el adulto mayor. Se jaquea la estructura narcisista provocando muchas veces el horror frente a su propia imagen. Se toma conciencia de la finitud. El elemento más angustiante es la reducción de horizonte de futuro, ya no tiene todo el tiempo por delante.

Es fundamental para un envejecimiento saludable poder sobrellevar la discordancia entre lo que se es y lo que se parece. Es decir poder aceptar que uno se siente joven, pero que el cuerpo envejece. El trabajo de simbolización que la actividad intrapsíquica realiza para elaborar las transformaciones de la vejez, dependerá de su capacidad para modificar sus aspiraciones. Pone en funcionamiento el trabajo de duelo.


Otra respuesta posible es la retracción narcisista, el sujeto se aísla: rechazando toda posibilidad de investidura, facilitando la aparición de síntomas somáticos. Según Fishbein "la regresión narcisista a la que lleva la injuria del decaimiento energético toma al cuerpo como objeto redoblando la preocupación por el mismo". Éste es objeto de la atención y de las miradas. Pero estas miradas tienen que ver con la enfermedad, no con el erotismo." Se constituye en un cuerpo de necesidades impostergables antes que en la sede del deseo".

El viejo está expuesto a perder su propio deseo, al no ser mirado, ni tocado, ni escuchado, salvo en lo que atañe a su enfermedad. Cuando este repliegue sobre sí mismo tenga características de reminiscencia, el resultado será conseguir la integridad del sujeto y por consiguiente se favorecerá un adecuado proceso de envejecimiento.

El sujeto debe hacer un pasaje de sujeto portador-productor a sujeto que cede, trasmite. También puede adquirir una nueva posición en la parentalidad: la abuelidad. Aceptar la vejez requiere conservar la alianza con la generación pasada, a la vez que ceder a favor de la nueva.

Según Zarebski "...es un trabajo de enlazar pasado, presente y futuro, de reescribir la propia historia, resignificándola a partir de un presente que, a fuer de menos trabajos -productivos y reproductivos- y de menor energía física para realizarlos, resulta favorecido en tanto es trabajo psíquico y cuyo producto es la renovación incesante del campo representacional".

Perspectiva Sociológica: Teoría de la Continuidad


Por. Dolores Ortiz de la Huerta

Teoría de la continuidad

La teoría de la continuidad (Rosow,1963; Atchley,1987, 1991), a diferencia de las dos anteriores propone que no hay ruptura radical ni transición brusca entre la edad adulta y la tercera edad, sino que se trata tan solo de cambios menores u ocasionales que surgen de las dificultades de la adaptación a la vejez. Por el contrario, se mantendría una continuidad y estabilidad entre estas dos etapas.[1] [xv]

La teoría de la continuidad se basa en dos postulados básicos:

1. El paso a la vejez es una prolongación de experiencias, proyectos y hábitos de vida del pasado. Prácticamente la personalidad así como el sistema de valores permanecen intactos.

2. Al envejecer los individuos aprenden a utilizar diversas estrategias de adaptación que les ayudan a reaccionar eficazmente ante los sufrimientos y las dificultades de la vida.

Hétu, resume en siete puntos esta teoría:
1. Desde el punto de vista psicológico, los seres humanos evolucionan de una manera diferente.
2. El individuo, desde su nacimiento a su muerte constituye una sola entidad coherente, por lo que, en un momento dado, cualquier estado depende en gran parte de lo que era anteriormente.
3. A lo largo de su evolución, el individuo va integrando su experiencia e imagen de él mismo en lo que se conoce como “autoconcepto” y personalidad lo que va determinando sus respuestas a nuevas situaciones.
4. En función de su coherencia y funcionamiento interno, cada individuo tiende a producir su propio ambiente que le corresponde. Éste se convierte en el factor externo que favorece la continuidad del estilo de vida que ha ido creando.
5. Aplicado al envejecimiento, lo anterior implica que el estilo de personalidad establecido en la edad adulta es el mejor predictor del estilo de funcionamiento del sujeto para confrontar el envejecimiento.
6. El envejecimiento no hace más que acentuar las líneas principales de fuerza que constituyen la armadura de su personalidad. El individuo que envejece se puede transformar de manera más ostensible en lo que siempre ha sido.
7. Aunque estable, la personalidad sigue evolucionando durante toda la vida para integrar las experiencias que se le van presentando, en un proceso contínuo de adaptación hasta el final de la vida.

Perspectiva Sociológica: Teoría de la Desvinculación


Por. Dolores Ortiz de la Huerta

Teoría de la desvinculación

Esta teoría surge, desde los años sesenta, como reacción a la teoría de la actividad (Cumming y Henry,1961). Segun esta teoría: "...El envejecimiento normal se acompaña de un distanciamiento o "desvinculación" recíproco entre las personas que envejecen y los miembros del sistema social al que pertenecen -desvinculación provocada ya sea por el mismo interesado o por los otros miembros de este sistema." (Cumming, 1963, p.393)

Esta perspectiva tendría como fuente una especie de complicidad entre lo biológico y lo social con tal de que todo pase lo mejor posible, tanto para los intereses del individuo como los de la sociedad.

El carácter universal que se le ha querido dar a esta teoría es al compararla con la muerte como la desvinculación total. De esta manera la toma de conciencia de la temporalidad de la vida llevaría a la persona a reorganizar sus proyectos en función del tiempo que le queda por vivir y del sentido y valor de sus diversas posibilidades.

Desde el punto de vista social la teoría de la desvinculación respondería a dos necesidades: por una parte evitar que la desaparición natural de un individuo tenga repercusiones en el sistema y por el otro contribuir a la capacidad evolutiva de la sociedad permitiendo a las jóvenes generaciones retomar los sitios liberados por aquellos que se están retirando, con lo que se estaría evitando el desempleo entre los jóvenes.

Entre las criticas que esta teoría ha tenido es precisamente la imposibilidad de generalizar. Por un lado podría ser válida para las personas de 80 y más años de edad y por el otro para una reducida proporción de personas.

Para responder a estas críticas los autores modifican la teoría en una doble dirección de diferenciar variables psicológicas individuales y la distinción de dos tipos de roles que sostienen a la vinculación: los "instrumentales" y los "socio-afectivos". Los primeros se refieren principalmente a la adaptación activa al mundo exterior y los segundos a la integración interna del sistema y al mantenimiento de las configuraciones de los valores que influyen sobre sus fines (Cumming, 1963).

Para el autor la diferencia de género en el proceso de envejecer estaría apoyado en que los varones han desarrollado principalmente roles instrumentales mientras que en las mujeres los roles son fundamentalmente del orden socioafectivo. La desvinculación será mas o menos difícil según la presión social y la amplitud del trabajo y la transferencia del rol y la solidaridad que la persona tenga que operar. De esta manera se explica que las condiciones individuales de la persona se van a imponer en la manera de envejecer.

Esta teoría ha sido también criticada por estar basada en la lógica interna de una sola forma de cultura como es el caso de la sociedad americana. No todas las sociedades están organizadas alrededor de criterios de éxito al interior de un sistema de producción en constante evolución que favorece a los jóvenes.9 Como señala Adimonte (1971): "Concebir la muerte como la desvinculación de la persona en relación a toda liga social es una concepción propia de una cultura occidental, científica, atea y contemporánea"

Por otro lado Hétu señala que "la desvinculación no sería entonces un fenómeno espontáneo y natural y por lo tanto buscado por el sujeto, sino un ajuste psicológico a los acontecimientos que ocurren fuera de la voluntad del sujeto".

Con base a todas las argumentaciones finalmente Cumming acepta la desvinculación más como un cambio de roles (instrumentales a socioafectivos) que como un renunciamiento. No es propiamente una desvinculación sino la modificación de la forma de comprometerse.

viernes, 28 de agosto de 2009

Perspectiva Sociológica: Teoría de la Actividad


Por. Dolores Ortiz de la Huerta

Es la más antigua y se fundamente en la importancia que en aquella época se les daba a los roles del individuo como la articulación principal entre lo psicológico y lo social. En su primera versión esta teoría fue muy estrechamente cuantitativa y la definición de los roles fue muy formal (profesión, rol parental, etc.)

Para esta teoría lo más importante era estar socialmente involucrado, independientemente del tipo de roles sociales que se desempeñaran. Esta corriente dio pie a diversos trabajos cuyos resultados no siempre tuvieron concordancia. El mismo Havighurst, señaló la insuficiencia de su hipótesis, otros como Lowenthal y Haven (1968) pusieron mayor énfasis en la importancia de la calidad y la intensidad de las relaciones interpersonales, que en el número de roles asumidos.

Actualmente esta teoría enfatiza que las actividades sociales juegan un rol de “amortiguador” para atenuar el trauma de la pérdida de roles más importantes. Ellas promueven en el individuo que envejece, la reconstrucción de su propia imagen que ha sido deteriorada por las mismas pérdidas.

Esta nueva visión no toma en cuenta a las personas más débiles económicamente ni a los de mayor edad. Es una teoría válida para los “viejos jóvenes” pero dudosa para los “viejos viejos”. Cariou menciona que parecería más una teoría sobre la etapa del paso a la jubilación y no sobre una teoría propia del envejecimiento.

Existen casos suficientes que demuestran que la actividad social no es necesaria ni suficiente para lograr un buen nivel de satisfacción de vida. En 1972 Lemon y colaboradores introducen una nueva variable intermedia que subraya más el aspecto cualitativo. De tal manera, lo que viene siendo más importante para el sujeto son las actividades sociales que tienen sentido para él y no la actividad por sí misma. Así pues, no es tampoco el énfasis en la cantidad de interacción que se tenga sino en el hecho de tenerla pero de una manera significativa (Hétu, 1988, p.54).

“En este sentido, el tener diferentes roles sociales o interpersonales se relaciona de manera significativa con un nivel elevado de adaptación o de satisfacción de vida, en la edad avanzada.” (Cariou, 1995, p. 42).

Por otro lado si el concepto de “rol” se define como el cargo o función que uno desempeña en alguna situación o en la vida es necesario tomar en cuenta que no siempre el verse privado de una actividad significaría una frustración. Hay muchos ejemplos en donde el sujeto florece una vez que ha sido liberado de papeles anteriores, y obtiene mayor disponibilidad de su tiempo.

El concepto de “rol” resulta por lo tanto tan incierto como el de “actividad”. De aquí podemos constatar lo complejo que resulta articular la dimensión individual con la social a través de un vínculo donde sea posible complementar tanto lo que el individuo puede hacer como lo que se espera de él.

Si nos remontamos a la perspectiva original de esta teoría, lo que en realidad resulta importante es la sociedad. El individuo está provisto de papeles definidos por la sociedad que le dan la posibilidad de actuar y de sentir que existe. Cuando la sociedad le retira una parte de sus roles no le queda más que buscar otras posibilidades disponibles.

Por otro lado, si tomamos en cuenta la perspectiva actualizada, el énfasis es el individuo, su autoconcepto. La sociedad no es más que el medio a través del cual el individuo obtiene aprobación y gratificación. No depende de las expectativas sociales para determinar como provechosa el tipo de actividad elegida. No es la actividad por sí misma lo que es provechoso, sino lo que para el individuo tiene sentido.

En conclusión hay que destacar que esta teoría reside en el hecho de buscar comprender los fenómenos del envejecimiento a partir de un funcionamiento psicosocial de amplio espectro. Desgraciadamente parece ser que la diversidad de situaciones psicológicas y sociales que integran el envejecimiento, revela la insuficiencia de los conceptos en vigor en el estudio del adulto.

Perspectiva Sociológica


Por. Dolores Ortiz de la Huerta

Habitualmente las variables consideradas para calificar el sistema de interacciones se han reducido a conceptos diversos tales como el aislamiento, jubilación, ingresos, pensiones, actividades sociales, etc., que si bien reflejan algunos aspectos de la realidad del anciano, no nos permiten lograr una visión completa que muestre realmente la representación que el viejo tiene en la sociedad contemporánea.

Dentro del cuadro del envejecimiento desde los cincuenta han surgido diversas teorías que han buscado explicar el impacto demográfico y sus múltiples repercusiones de los fenómenos y problemas sociales asociados al envejecimiento.

Dentro del modelo de Gognalons – Nicolet, en la segunda generación, se refiere entre otras, a la “teoría de la modernización” la cual describiremos brevemente ya que nos servirá de marco para la descripción de las otras teorías que analizaremos posteriormente.

La teoría de la modernización, destaca la situación actual del viejo caracterizada por ser relegado socialmente de manera considerable, siendo que en las sociedades tradicionales el viejo gozaba de un estatus elevado y era reconocido por su experiencia y sabiduría.

Actualmente en la sociedad moderna, las innovaciones tecnológicas, el desarrollo industrial y los nuevos valores educativos y sociales han ido paulatinamente despojando al viejo de su estatus anterior. Los progresos en el campo de la prevención y la salud han aumentado la esperanza de vida de la población lo que ha repercutido en el mayor incremento de adultos mayores y por consecuencia, de sus necesidades sociales y de salud. Lo anterior se traduce en una mayor carga social y un deterioro en sus condiciones de vida.

Desde el punto de vista económico la teoría de la modernización destaca la descalificación de los viejos en el ámbito laboral debido a las nuevas exigencias que generan mayor competitividad y mejor formación en las tecnologías de vanguardia. Dentro de un contexto evolutivo las personas mayores se vuelven obsoletas lo que genera las luchas intergeneracionales por los empleos al mismo tiempo que acelera el tiempo para la jubilación con las consecuencias correspondientes de mayor pobreza y marginación. (ver figura 1).

Dentro de este marco, analizaremos de manera especial las teorías de la “socialización”. Esta perspectiva postula que la persona que envejece está expuesta a sufrir y a acumular una serie de pérdidas (sensoriales, motoras, sociales, etc.) que reducen su autonomía y disminuyen su competencia. La persona, a lo largo del proceso de socialización, ha interiorizado diferentes roles sociales que van a regir su conducta en función de normas socialmente admitidas, independientemente de los eventos que vayan surgiendo. Dentro de este marco se inscriben tres teorías principales:

1. Teoría de la actividad (R.W. Havighurst y R. Albrecht, 1953) (Lemon, Bengston y Peterson(1972)
2. Teoría de la desvinculación (E. Cummings y W.E. Henry, 1961)
3. Teoría de la continuidad (R.C. Atchley, 1971)

A partir de la clasificación de Gognalons-Nicolet las dos primeras teorías las ubica dentro de la “primera generación” mientras que la teoría de la continuidad quedaría dentro de la “tercera generación”, ya que servirá de punto de partida para las teorías del desarrollo y del ciclo de vida.

Perspectiva Seguridad Social: Pensiones


Por Francisco Suárez MD

El aumento de la longevidad obliga prevención para tener una calidad de vida digna, respetable, apacible y tranquila. El aspecto pensional contribuye en parte a mejorar la calidad de vida en cuanto al aseguramiento de ingresos monetarios que disminuyan la dependencia del Adulto mayor de sus familiares o de la sociedad.

En nuestro país este aumento junto con el aumento acelerado del número de adultos mayores representa una amenaza para el sistema pensional por la falta de recursos en las prospecciones estadísticas.

Se considera que de los adultos mayores gozan de algún tipo de seguro económico de vejez, el volumen de pensionados no llega sino hasta 527mil (64.21% del total de los pensionados y 28.7% del total de población mayor) quedando en desprotección la mayoría (más de un millón trescientos mil). Del gran total, 1.839.000 personas mayores de 60años, 17% sobreviven en condiciones de miseria y de éstos, 46% en el área rural, siendo un poco mas de la mitad mujeres. Comparado con el total de población en miseria, mas de 6 millones de personas en nuestro país, los ancianos constituyen el 3.62%.

La dificultad en este campo radica principalmente en la jubilación obligatoria considerada excluyente, de los capaces y experimentados, discriminatoria con los ancianos y que contribuye al aislamiento social, incrementa la deuda nacional en vista de la contribución del estado al sistema pensional por lo que los esfuerzos deben focalizarse hacia la solidez del mismo para proteger a los que lo requieran. Además se debe fomentar la cultura para la inscripción y adecuada utilización de los fondos de pensiones y del sistema de seguridad social en general.

Perspectiva Seguridad Social en Salud


La salud es vital para mantener el bienestar y la calidad de la vida de los adultos mayores. La salud es esencial para que los ciudadanos de edad sigan haciendo una contribución activa y positiva a sus respectivas sociedades. El mantenimiento de la salud y de la calidad de vida durante la totalidad del ciclo vital contribuirá mucho a promover una comunidad intergeneracional armónica y una economía dinámica.

Las enfermedades relacionadas con la edad y el envejecimiento se pueden dividir en dos grupos: las dependientes de la edad y las relacionadas con la edad. Las enfermedades dependientes de la edad son aquellas cuya patogénesis está directamente relacionada con el envejecimiento de la persona. Las enfermedades más comunes de este grupo son las enfermedades cardíacas.

El riesgo de sufrir estas enfermedades se incrementa con la edad y una serie de medidas adecuadas pospone su aparición. Debido a la mayor longevidad de las mujeres, este grupo de enfermedades muestra una clara preponderancia femenina. Una serie de situaciones sociales cuya incidencia aumenta con la longevidad, como la viudez, el aislamiento social y la institucionalización, también muestran esta preponderancia.

Las enfermedades relacionadas con la edad, a diferencia de las anteriores, se presentan en un determinado período de la vida, pasado el cual su incidencia influye marcadamente. Estas enfermedades o alteraciones tienen una relación temporal con el huésped, pero el factor crítico no parece estar relacionado con el proceso de envejecimiento; muchas enfermedades neurológicas pertenecen a este grupo.

Las enfermedades dependientes de la edad se manifestarán si se presenta una determinada combinación de factores, con una cierta secuencia, en una determinada edad de la persona. Si su aparición se puede retardar por un tiempo suficientemente largo, estas enfermedades se presentarán y por lo tanto disminuirá su importancia como causas de morbilidad y mortalidad.

Partiendo del hecho de que la salud y el bienestar en la edad avanzada dependen de la calidad de vida que se lleve desde el nacimiento, los estilos de vida saludables buscan crear conciencia sobre lo que significa el proceso de envejecimiento y desarrollar hábitos de autocuidado y de cuidado mutuo, campo en el que la Ley 100 de 1993 enfatiza, y con la que el Estado pretende cubrir la totalidad de la población del país en materia de seguridad social, garantizando la protección mínima, quitándose la exclusividad de las ventajas de la misma a las personas trabajadoras bajos los principios de universalidad, solidaridad y eficiencia.

Además la Ley 100 en su Libro IV y los decretos reglamentarios 1135 de 1994 y 1387 de 1995 responsabiliza al Estado de los auxilios para cubrir los costos de salud y complementarios para el mejoramiento de la calidad de vida de los mayores de 65 años sanos y de 50 años discapacitados en extrema pobreza e indigencia, responsabilidad que en 1995, en el Consejo Nacional de Política económica se comparte con las organizaciones gubernamentales de todo orden, las no gubernamentales y la sociedad civil.

Previamente, desde 1968 hasta 1975 y posteriormente desde 1987 hasta 1990 ( creación de la Ley 10), ha sido competencia del ICBF, delegada entre 1975 y 1985 al Consejo y al Fondo Nacional de Protección al Anciano (creado por la Ley 29/1975) en coordinación con el Estado y entre 1985 y 1987 a los municipios (Decreto 77/1985).

A partir de 1990 la Ley 10 y posteriormente con la Ley 100 de 1993 se habla de salud como servicio público, universal, Estatal, parte del sistema de seguridad social integral y no exclusivamente asistencial como se venía manejando.

En la actualidad se considera que la responsabilidad en cuanto al Adulto Mayor es Estatal a través de diferentes entidades tales como la red de Solidaridad Social, el Ministerio de Salud a través de la Dirección de Salud Pública y otras entidades en asocio con ONG involucrando en sus planes y programas la competencia de los departamentos y municipios hasta entidades públicas y privadas, incluyendo ONGs y asociaciones de participación y sus recursos.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Perspectiva Económica: Repercusiones del Envejecimiento Poblacional


Por. Dolores Ortiz de la Huerta

El envejecimiento en México y en general en los países en vías de desarrollo, además de los problemas sociales y de salud que comparten también los países industrializados, se caracteriza por (Pelaez, Palloni y Ferrer 1999)

· Rápido crecimiento. El envejecimiento de los países desarrollados fue gradual durante todo un siglo mientras que los países en desarrollo envejecerán rápidamente en menos de treinta años.

· Pobreza. El mundo desarrollado era rico cuando envejeció; los países en desarrollo envejecen aún siendo pobres.

· Heterogeneidad e inequidad. El proceso de envejecimiento acentúa las diferencias bio-psico-sociales entre los individuos y en los países menos desarrollados también acentúa las desigualdades socioeconómicas y de género.

Diferencias de género

La mayor sobrevivencia femenina se traduce en cambios en el estado civil y económico. Por ejemplo el mayor porcentaje de viudas es cerca del triple o más que el de los hombres. Esta condición, ligada a la menor participación económica de las mujeres y a los mayores índices de analfabetismo incide en una mayor vulnerabilidad, marginalidad y pobreza. Además, las ancianas cuyo sustento económico depende de familiares en extrema pobreza , son vulnerables a la violencia intrafamiliar, al abuso y al abandono.

Con relación a la salud, a pesar de que las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, las estadísticas refieren que este este grupo, en edades avanzadas, presenta mayor morbilidad y limitaciones funcionales que los varones de la misma edad. Independientemente de que esto pueda atribuirse a que las mujeres acuden con mayor frecuencia a los servicios de salud y a las desventajas socioeconómicas antes mencionadas, también se ha documentado que factores de alto riesgo en salud reproductiva tales como un parto antes de los 18 años o alta paridad se van a reflejar en su situación de salud en la última etapa de la vida (Kington R., Lilliard L. y Rogowoski J 1997)

Diferencias rural-urbana

Las áreas rurales generan condiciones de mayor vulnerabilidad, en especial por las condiciones de pobreza, labilidad del mercado de trabajo y marginación en programas de bienestar social y de salud. Las personas que envejecen en áreas rurales tienen menor cobertura de servicios, menor atención en cuanto a políticas sociales y mayor deterioro económico que en las áreas urbanas. Estas características se ven acentuadas por el desplazamiento de los hijos y familiares jóvenes hacia las ciudades lo cual reduce el tamaño y las posibilidades de acción de las redes familiares de apoyo tanto en las zonas urbanas como en las rurales.

Impacto en las condiciones de salud

El aumento de la población anciana se traduce en mayores necesidades de servicios de salud, de asistencia, seguridad y protección social con impacto importante en la economía de las naciones. Aún en los países más industrializados los esquemas de protección social se encuentran seriamente afectados por la incapacidad de responder a las demandas de este grupo cada vez más numeroso.

En los países en desarrollo, la sobrevivencia es cada vez menos privilegio de los ricos, sin embargo para el pobre, la ganancia en esperanza de vida puede verse contrarrestada por una mayor discapacidad. Aunado a las desventajas en las condiciones de salud de los ancianos, éstas se acentúan más por desigualdades en el acceso a los servicios de salud. La menor capacidad de generar ingresos propios, la insuficiente cobertura de los programas de seguridad social, los bajos montos de las pensiones de jubilación entre otros, inciden en un descenso relativo del nivel de vida que disminuye sus posibilidades de cubrir los costos de atención.

Repercusiones laborales y económicas

El envejecimiento en las poblaciones de trabajadores tendrá su mayor impacto en la economía, en los sistemas de producción, en las políticas sociales y en los servicios de salud de todos los países, Los gobiernos deben tomar en cuenta la interacción entre las políticas gubernamentales, el envejecimiento de la población y el funcionamiento de los mercados de trabajo.

La participación económica de las personas de edad avanzada tiende a disminuir con la edad y aunque sea por razones voluntarias o de salud responde a disposiciones legales que rigen el retiro de la fuera laboral en el sector formal del empleo y a ciertas características restrictivas del mercado de trabajo, incluida la discriminación por edad.

Aunque la jubilación se concibió inicialmente como una reivindicación de los trabajadores, en la práctica se ha convertido en obligatoria, lo que se asocia a un escaso dinamismo en la creación de nuevos puestos de trabajo y los niveles de desempleo y subempleo (CEPAL, 1997). En este marco, los adultos mayores que desean o se ven obligados a seguir económicamente activos deben enfrentar una serie de barreras legales y sociales.

En el contexto internacional, la idea ampliamente prevaleciente de que las personas de edad más avanzada tienen que retirarse para liberar puestos de trabajo a las personas más jóvenes también tiene que ser seriamente reexaminada. El aumento de la sobrevivencia plantea ciertas cuestiones de tipo general. ¿Cómo una población activa cada vez más reducida va a poder dar protección en el futuro a un número mayor de personas que no trabajan? ¿Cómo se podrá soportar el costo de las pensiones y de la atención de la salud? ¿Va a mantenerse en el futuro un verdadero apoyo por parte de las familias? ¿Cómo podrían adaptarse las condiciones de trabajo a las necesidades del adulto mayor?

Perspectiva económica


Francisco Suárez MD

En el entorno socioeconómico, y aunque se han visto acciones a nivel gubernamental encaminadas al aseguramiento social de la población mayor, existen aún falencias importantes y desafíos grandes para lograr la cobertura de toda la población.

Si bien se ha logrado un aumento en el nivel de escolaridad en 2.5 años los últimos 15 años y de capacitación para el empleo de la población en general, la recesión económica ha limitado el posicionamiento laboral conduciendo a niveles alarmantes de pobreza (43% de la población mayor esta en ese grupo, más de un millón y medio de personas) e indigencia, línea demarcada por la imposibilidad de adquirir los alimentos de la canasta normativa (un 15% por debajo de la línea, esto es aproximadamente 551 mil adultos mayores), como dato adicional se encuentra que alrededor de 24% tiene una necesidad básica insatisfecha.

Todo esto ha obligado a los adultos mayores a participar en el mercado laboral (tasa global de participación de 32.4 a 33.1 en la última década) predominantemente en empleo informal (82% de informalidad contra 60% en la población en general), paralelo al aumento de la tasa de desempleo de 3.9 a 14.1 en el mismo período. Sin embargo se presume que la fuerza laboral escaseará, contrario al fenómeno actual, cuando la tasa de crecimiento poblacional haya llegado a cero o a valores negativos.

Lo anterior se ve agravado en las mujeres en las que se aumentan las labores principalmente domésticas y de crianza sin remuneración como se mencionó anteriormente, o en las que la remuneración se encuentra 20 y hasta 40 por ciento por debajo del salario de los hombres, impidiendo que gran parte de la población adulta mayor se encuentre afiliada a alguno de los aspectos de seguridad social, particularmente los que venían fuera de los sistemas de aseguramiento desde tiempo atrás y a quienes no se garantizó cobertura en materia de salud o pensiones.

Uno de los grandes contribuyentes a la mejoría de las condiciones de los adultos mayores fue la Constitución de 1991 en su Artículo 46 "El Estado, la sociedad y la familia concurrirán para la protección y la asistencia de las personas de la tercera edad y promoverán su integración a la vida activa y comunitaria. El Estado les garantizará los servicios de la seguridad social integral y el subsidio alimentario en caso de indigencia", dando mayor relevancia al Adulto mayor a nivel Institucional y en política pública.

Perspectiva Socio Familiar

Francisco Suárez MD

La transición demográfica entonces, exige un papel más proactivo del adulto joven como vínculo entre la decreciente población infantil y la creciente población adulta mayor, siendo dador y receptor de valores y creando conciencia de la importancia de la vinculación de la población mayor en la vida social, económica, política y cultural de las comunidades; diferente a lo que se ha venido presentando, y que en poco se diferencia de la explotación de los ancianos en labores domésticas principalmente a las mujeres pues los hombres son discriminados y considerados inútiles en estas lides, como son la crianza de los más pequeños cuando se presentan matrimonios jóvenes disfuncionales o por el fenómeno del madresolterismo, o en el cuidado de los discapacitados o enfermos sin remuneración alguna y con escaso reconocimiento social, o por último con la reclusión en hogares geriátricos.

En estos llamados hogares, más considerados como sitios de reclusión o asilos, en donde son abandonados al cuidado de personas ajenas a la familia, y, en el mejor de los casos cuentan con las visitas semanales de sus familiares es en donde el bienestar debería implicar atención no sólo a la supervivencia en condiciones de respeto y dignidad, sino atención a la cultura, la creatividad y la interacción social positiva, el respeto por la privacidad y la autodeterminación.

Contrario a lo anterior, los adultos mayores son considerados y tratados como menores de edad o como minusválidos, vulnerándose su derecho al reconocimiento como personas adultas sin otra esperanza que la de terminar sus días en la soledad, como se puede concluir de los estudios realizados en los que se encontró que en el 88% de los casos de ancianos en hogares su familia no paga los servicios institucionales, medicamentos, ropa, regalos o dinero, el 53% nunca es visitado, el 30% recibe una visita semanal y el 83% nunca es llevado a su casa. Es por eso que en encuestas se encontró que la expectativa frente a la vida del 70% es morir, 3% seguir viviendo, 1% volver con su familia y el 26% restante espera "lo que Dios quiera" o "no espera nada" y se encuentran en las instituciones porque sus familiares declaran que no los pueden cuidar, porque no los quieren o porque se consideran un estorbo.

Más allá, se encontró que el 70% de los ancianos y el 50% de las ancianas se sienten irrespetados por su familia o por las demás generaciones porque no atienden sus consejos u órdenes, por que se les niega la posibilidad de trabajar, de aprender nuevos oficios, de ser empleados en cuestiones en las que se consideran expertos, no hay garantías económicas como créditos o préstamos, no se les permite participar en programas políticos, son discriminados por la publicidad que exalta lo moderno, ágil, novedoso, y la comunidad en general no los tiene en cuenta pues no hay facilidades de movilización o acceso.

También se encontró que las cinco principales quejas de los Adultos Mayores en Colombia son: abandono, desprotección estatal, desatención en salud, falta de centros de atención y maltrato familiar. Entre abandono y maltrato son la mitad de las denuncias a instituciones que velan por los derechos humanos en el país.

En muchos de los casos se presentan abuso físico (agresión, desatención de sus necesidades e incumplimiento de las obligaciones por parte de los hijos), material o económico (asignación de cargas y labores, chantaje para la repartición de sus bienes o dineros), contra la libertad (obligación a vivir en hogares de sus familiares sin contar con ellos o en hogares geriátricos) y psicológico ( agresión verbal, amenazas, ridiculización, encierro, desatención.

Todo este cambio nos plantea una redefinición de las etapas de la vida como la niñez, cada vez más corta, pues la pubertad y la preadolescencia se presentan cada vez más tempranamente, y la vejez en forma más tardía, si se tiene en cuenta la expectativa de vida mencionada y la persistencia o, si se quiere, la disminución, de la capacidad productiva.

La perspectiva demográfica

Francisco Suárez MD

En vista de la TRANSICION DEMOGRAFICA, término que involucra un cambio en la composición de la pirámide social y que específicamente se refiere al aumento de la población de esta edad y a la disminución de la población de otras edades principalmente los menores de 14 años y dentro de este grupo predominantemente los menores de 5 años y que terminara en el envejecimiento demográfico, hasta alcanzar un crecimiento 'cero' de la población, ha tomado mayor importancia debido al impacto negativo principalmente en el campo de la seguridad social, sin dejar de involucrar los otros aspectos de la sociedad como el familiar y laboral, recreación, entre otros.

Y es que al parecer nadie tiene en cuenta la vejez, etapa final del proceso de envejecimiento, entendido éste como el conjunto de cambios biológicos, psicológicos y sociales, normal e inherente a todo individuo que deja huella en el nivel físico y en el comportamiento de cada uno, reflejado en el estilo de vida y en su interacción con el medio y que repercute en el sistema social y económico de la sociedad, irreversible y constante que se inicia desde el nacimiento mismo, por lo que, como se vera mas adelante, gran cantidad de esfuerzos están dirigidos a la educación para preparar a los adultos jóvenes y para dignificar a los adultos mayores, con la idea de sacarlos, literalmente, del aislamiento, que por el compromiso de las dimensiones física, cultural, política, espiritual, entre otras, se hace obligado.

Esta discriminación se atribuye a nuestra óptica de cultura occidental en la que la valoración social se basa en la capacidad física, en la competencia y la productividad, cualidades que presentan relación inversa al paso de los años, generando así restricciones que disminuyen las posibilidades de mejoramiento de su calidad de vida.

En términos numéricos se ha visto un aumento porcentual de esta población de 5 a 7 por ciento del total en los últimos cincuenta años y se proyecta aún más dentro del siguiente medio siglo (19-22%), con la misma tendencia del fenómeno mundial que ha mostrado aumento de 16 por ciento en el último siglo, hasta constituirse en el 20% del total, esto es, aproximadamente, mil millones de personas, y para nuestro país aproximadamente 2.4 millones de personas, de los que alrededor de 1.838.680 son mayores de 64 años y de estos 53.8 por ciento son mujeres.

Perspectivas del Envejecimiento y la Vejez: Imaginarios y realidades del fenómeno

El envejecimiento es un fenómeno multicultural complejo que puede ser abordado desde muy diversos enfoques, hecho que determina las grandes dificultades para su comprensión universal por parte de la sociedad.

A partir de este momento, abrimos un espacio para dar a conocer los planteamientos de diferentes autores, todos con gran experticia en el campo de la gerontología, en torno a las realidades del fenómeno y a las diferentes miradas desde las que puede darse la construcción de un imaginario colectivo de la vejez.

domingo, 23 de agosto de 2009

La vejez no es una enfermedad

Existe una marcada tendencia a considerar la vejez como símbolo de enfermedad. Este hecho, particularmente notorio en el común de la gente y compartido por una amplia franja de profesionales de la salud, tiene como consecuencia, graves implicaciones en la calidad de vida de quienes se encuentran en esta etapa de la vida, razón por la cual pretendo demostrar la tesis que la vejez no es una enfermedad.

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Reminiscencias ...


sábado, 22 de agosto de 2009

Comunicación Intergeneracional


Constructivismo Social


La luz al final del túnel


Frases para Reflexionar

Muchas personas no cumplen los ochenta porque intentan, durante demasiado tiempo, quedarse en los cuarenta.

Salvador Dalí

"La última llamada"

Un grupo de ancianos australianos pretenden definir el momento y la manera de acabar con sus vidas, laboratorios farmacéuticos clandestinos y farmacias veterinarias son utilizados para conseguir las drogas letales.

La última llamada, es un documental, realizado por Televisión Española y difundido a través de YouTube, registra los hechos más importantes de una historia de la vida real que combina magistralmente el drama y el suspenso con que transitan algunos ancianos la última etapa de sus vidas en busca de una muerte digna.


Frases para Reflexionar

La vejez tiene dos ventajas: Dejan de dolerte las muelas y dejas de escuchar las tonterías que se dicen a tu alrededor.

Bernard Shaw

jueves, 13 de agosto de 2009

Unidades de Observación de Urgencia Geriátricas: Beneficios Clínicos y Asistenciales


Un estudio llevado a cabo para evaluar el impacto clínico y asistencial de las unidades de observación de urgencias para ancianos, determinó que existen ventajas significativas de prestar atención geriátrica a partir de tales unidades en cuanto a la valoración integral de los pacientes ancianos y al manejo de las complicaciones agudas de las patologías crónicas de base que exhiben los pacientes ingresados, hecho que contribuye a la optimización de los recursos disponibles y de la utilización de otros niveles de complejidad.

Referencia

Pareja T. Hornillos M, Rodríguez M, Martínez J, Madrigal M, Mauleón C, Alvarez B. Unidad de Observación de Urgencias para Pacientes Geriátricos: Beneficios Clínicos y Asistenciales. Revista Española de Geriatría y Gerontología. 2009; 44 (4): 175 - 79.

lunes, 10 de agosto de 2009

La soledad en el anciano: La televisión una falsa amistad

A falta de una mejor compañía, la televisión puede convertirse en una "amistad privilegiada" para los ancianos: ayuda a pasar el tiempo de ocio, mantiene informadas a las personas y abre el horizonte.

Sin embargo, me pregunto, ¿qué importa saber lo que pasa en Nigeria o conocer las veleidades del mundo del espectáculo, si el anciano sigue estando sólo en casa?. La televisión nos habla, es verdad, pero nosotros no, ella no nos escucha ni nos responde. No somos más que telespectadores, es decir, espectadores a larga distancia, mudos.

Las falacias de la comunicación. No necesitamos sólo escuchar, no necesitamos sólo comunicar, necesitamos comunicarnos con alguien ... la televisión es una falsa amistad, una amistad que no solamente nos excluye del mundo sino que nos hace envejecer.

La soledad en el anciano: ¿un mal de época?


La soledad de los ancianos, un mal que parece ser un símbolo de la modernidad, tiene su razón de ser en los fenómenos sociales característicos de esta época y en la fragilidad de esta etapa del ciclo vital: familias en crisis, amigos que desaparecen, hijos que se van, institucionalización de los que no pueden ser atendidos por sus familias, muerte de cónyuges y familiares, productividad predominante sobre reflexividad ...

Para algunos, la solución del problema es agrupar a los adultos mayores, después de todo, es una buena oportunidad de compartir sus limitaciones, sus alegríasy tristezas, su pasado, su presente y sus tenues esperanzas de un futuro, conformando un cuerpo social, un getto, en el que se encuentre seguridad y al mismo tiempo cierto grado de "segregación" frente a otros grupos de edad.

En Arizona existe, desde hace varias décadas, una ciudad de unos 45.000 habitantes, reservada totalmente a los ancianos, con exclusión de otros grupos. En esta comunidad, llamada Sun City, construida en forma de círculo (quizás imitando los que describían los colonos que atravesaban el desierto para protegerse de los ataques de los pielrojas), no se permiten los animales molestos ni los ruidos fuertes ... una especie de "paraíso gerontológico".

Sin embargo, no obstante las bondades del experimento, no parece una buena idea "encerrar" a los ancianos en un mundo "aislado del mundo", en cualquier caso, la "independencia en convivencia" con las otras generaciones, puede ser una mejor opción de vida que el desprendimiento de la sociedad ... la integración es una alternativa más grata que el aislamiento social, voluntario o no.

viernes, 7 de agosto de 2009

El viejo en la historia (Parte X)


El mundo contemporáneo: violento y en búsqueda (continuación ...)

Existen al menos tres características relevantes que se manifiestan hoy día en torno al fenómeno de la vejez:

1. La ya referida complejidad que hace inevitable el pluralismo. El abigarramiento en grandes megapolis en las cuales nunca antes cohabitaron tantas generaciones simultáneamente (subproducto del aumento de la esperanza de vida). Ni tampoco, nunca antes, habían morado tan cercanamente, seres de las más diversas estirpes, costumbres y creencias. De tal modo que ya no se comparten los mismos horizontes y el encuentro entre extraños culturales se hace usual.

2. La secularización producida desde la creación de los Estados modernos que ha contribuido a una concepción más autonómica de las personas.

3. La tecnociencia, cuya preponderancia nos ha conducido a su veneración y también a su temor. Su poder ha sido tan avasallador que ha modificado todos los ámbitos de la vida humana. Incluso la relación con la naturaleza misma.

Las nuevas condiciones de vida creadas por la tecnociencia no sólo ha envejecido a los pueblos, sino que ahora el grupo etario de mayor velocidad de crecimiento entre las sociedades democráticas neotecnológicas la constituyen la población sobre los 85 años. Además la prolongación del lapso pos jubilación, conlleva un empobrecimiento progresivo, agravado por la mayor necesidad de asistencia médica. Al mismo tiempo, el porcentaje de menores de 15 años disminuye. Las tasas de fecundidad y natalidad continúan en descenso, la mayor proporción de viudas está en directa relación a la mayor expectativa de vida de las mujeres lo cual no representa del todo una ventaja.
Las viudas son la mayoría, por lo que terminan siendo varias veces castigadas: durante su vida tuvieron un menor nivel educacional y han sido remuneradas a más bajo nivel que los hombres; cuando logran un mejor nivel cumplen labores diversificadas (dentro y fuera del hogar); un menor número obtiene jubilación y , por último, su sobrevida mayor, las condena a una pobreza soportada por más años.

Otro impacto digno de mencionar se refiere a la llamada liberación femenina y al cambio de la consideración del cuerpo y de la sexualidad. Mucho papel se ha utilizado sobre el tema. La tecnociencia, asimismo, ha desempeñado una gran función. Karl Popper sostiene que la primera liberación femenina se produjo en 1913 con la invención del hornillo a gas y, después, con toda la tecnología al servicio del hogar que le permitió, a las mujeres, gozar de tiempo libre que muchas lo dedicaron al estudio y al trabajo fuera de su morada y optar por labores mejor remuneradas. Pero, además, salir de los límites, demasiado estrechos y fatigantes, de su vivienda, para contactar horizontes más amplios.

La segunda etapa importante de liberación sucedió con el hallazgo de las drogas anticonceptivas que separó, conscientemente, la procreación de la sexualidad e hizo más evidente lo que es la sexualidad de los seres humanos. Finalmente, se llegó a una familia reducida, a una sexualidad sin procreación, llamada por algunos recreativa, a la convivencia en pareja, a una adolescencia prolongada. Se produce una centrifugación familiar, archipiélagos familiares. Evidente que esta modificación de la familia trae también consecuencias en la arquitectura, en las relaciones interfamiliares y vecinales en la concepción misma de la vida.

Después de la segunda guerra mundial se descubre el enorme mercado de los "teen-agers" y progresivamente se llega al mercado de los bebés. Hay un desplazamiento hacia las edades menores, de acuerdo, por lo demás, al deseo y admiración del vigor y belleza juveniles. Todo tipo de artimañas, artefactos y hábitos para lucir jóvenes. El culto a la moda se acelera y fortalece. Lo efímero y desechable favorece al mercado. La economía centralizada y la idea misma de la unicidad de la marcha de la historia derriba al imperio soviético: surge con fuerza la lucha entre capitalismos.

El viejo en la historia (Parte IX)


El mundo contemporáneo: violento y en búsqueda

Pretender efectuar una síntesis, sacar conclusiones más o menos abarcativas de lo que ha sido nuestro siglo veinte, resulta imposible, hasta ingenuo. Como muchas empresas humanas que por imposibles son de todas maneras impulsadas por el fuego de Prometeo. Aunque, por desgracia, en muchas ocasiones, resulta más bien obras de su hermano Epimeteo. Y numerosos intentos se han realizado para lograr entender nuestra circunstancia.

Por de pronto, no podríamos atenernos a la cronología del calendario. En respeto a la absoluta necesidad de parquedad diremos que en nuestro siglo conviven múltiples tradiciones que , en otras palabras, se expresan en una gran complejidad. Coexisten no sólo los hechos propios de los acontecimientos cotidianos sino, mediante los crecientes y múltiples medios de comunicación, se dialoga con todas las épocas desde que nacieron los tiempos históricos. A la diversidad de tradiciones regionales, se podría decir, que en el mundo occidental fluía una corriente cultural proveniente desde la Ilustración que creía en una idea de progreso lineal y la historia de los seres humanos caminaría hacia la realización de un hombre ideal (europeo).

Tal concepción significa considerar la historia como un proceso unitario y de acuerdo con Vattino, la modernidad "deja de existir cuando - por múltiples razones- desaparece la posibilidad de seguir hablando de la historia como una entidad unitaria". No existe un centro en torno al cual se ordenarían los hechos. Sólo horizontes culturales desde donde nuestra mirada contempla y se nos presenta la comarca de su momento histórico. Se estaría en una experiencia de "fin de la historia", en la crisis de lo más específico de la modernidad: su concepto de historia, de progreso y de superación. Y esta nueva concepción es lo que, bien o mal, muchos han denominado la posmodernidad.

El viejo en la historia (Parte VIII)


El mundo moderno: El viejo frente a la burocracia

pensamiento liberal y sus consecuencias políticas revolucionarias que derivan el la formación de repúblicas, significó no sólo un cambio de poder, sino la aparición de un contingente nuevo de ciudadanos: los burócratas. Hay que recordar que este término proviene del francés, "bureau", que significa oficina. De donde se desprende que aparecen en la escena social, un estamento de funcionarios que constituyen un verdadero conglomerado y que algunos han denominado el sector terciario, a diferencia del primario de los campesinos y artesanos y los secundarios referidos a los obreros surgidos de la revolución industrial.

Antes de las revoluciones liberales el poder se asentaba en los reyes y sus familiares, como también, en el círculo próximo de la nobleza. El Estado se identificaba con personas concretas. En cambio, el Estado moderno es impersonal, reglamentado y el poder se hace representativo, delegación del pueblo. Se entiende que, en este sistema, surja la progresiva despersonalización y el creciente predominio de los funcionarios de la nueva organización.

En la actualidad, un hito muy significativo en la biografía de todo ciudadano laborante, dentro de la estructura económica del Estado es la jubilación. Palabra tomada del latín "jubilare" que significaba "lanzar gritos de júbilo", significado que para la mayoría de nuestros contemporáneos sonaría a sarcasmo.

En su origen nació como una recompensa a los trabajadores de más de cincuenta años. Según Simone de Beauvoir esta era la recomendación que hacía Tom Paine en 1796 Ya se conocen pensiones en los Países Bajos a los funcionarios públicos en 1844. En Francia los primeros en obtenerlos fueron los militares y funcionarios públicos; luego a los mineros y otras labores consideradas peligrosas.

Desde un punto de vista económico, se pasa de una gratificación benevolente a un derecho adquirido para dar un estipendio unos pocos años después de cierta edad, en la cual, probabilísticamente, hay una declinación de rendimiento. Así se crean los sistemas de seguros sociales y todo un modo de estudio de probabilidades de sobrevida. Con el aumento de las expectativas de vida, se mantiene el procedimiento, aunque postergando la edad de jubilación, en el bien entendido que si el viejo ya no es productor, a lo menos, mantenerles un cierto nivel de consumidor.