domingo, 21 de diciembre de 2008

Hipertensión arterial en el anciano: Factores de Riesgo


Entre los principales factores de riesgo para desarrollar hipertensión arterial en el anciano se incluyen predisposición genética, ingesta elevada de sodio en la dieta, uso crónico de antiinflamatorios no esteroideos y presencia de obesidad patológica en la edad media de la vida.

La caracterización de la base genética de la hipertensión arterial ha sido compleja dada la gran cantidad de interacciones génicas evidenciadas en esta patología. Los principales loci involucrados en la génesis de esta patología corresponden a los que codifican para el sistema renina angiotensina aldosterona, el angiotensinógeno plasmático, la enzima convertidora de angiotensina y el receptor tipo 1 de angiotensina II.

Los resultados de un estudio llevado a cabo por Williams y colegas en individuos seleccionados con hipertensión arterial a los que se practicaron pruebas genéticas para intentar establecer una relación causa efecto entre las dos variables, sugieren que el mecanismo fisiopatológico subyacente a la aparición de la enfermedad está fundamentado en la interacción de múltiples genes que aún no han sido identificados por completo.

Strazullo y colegas sugieren que el polimorfismo homocigoto (DD) del gene M253T que codifica para el angiotensinógeno sería una de las alteraciones relacionadas con el aumento de la presión arterial en ancianos. Otros genes involucrados con esta condición incluyen los relacionados con la producción de esteroides adrenales (defectos en la síntesis de mineralocorticoides, alteraciones en el metabolismo de los esteroides) y los relacionados con la estructura y función de los canales tubulares de sodio (subunidades gamma y/o beta del canal epitelial de sodio, mutaciones de la proteínas del citoesqueleto como la Adducina.

La importancia de la ingesta elevada de sodio en la dieta como factor de riesgo de hipertensión arterial en pacientes con predisposición genética al trastorno está sustentada en numerosos estudios epidemiológicos y en diversos ensayos clínicos controlados. En los pacientes ancianos, la sobrecarga alimentaria de sodio conduce a la retención del mismo como consecuencia de la pérdida fisiológica del mecanismo de natriuresis por presión, generando la necesidad de una mayor presión sanguínea para lograr el mantenimiento de la homeostasis.

El uso de antiinflamatorios no esteroideos (ANES) se ha visto asociado con el desarrollo de hipertensión arterial en varios estudios clínicos. Gurwitz y colegas encontraron una relación significativa (dosis dependiente) entre el uso de AINES y el incremento en las cifras de tensión arterial en los pacientes ancianos, este hallazgo fue confirmado en un metanálisis llevado a cabo en diferentes grupos etáreos por Johnson y colaboradores (el uso de AINES eleva la presión arterial sistólica en 5 mm Hg, independiente del agente antiinflamatorio y/o antihipertensivo utilizado por el paciente).

La obesidad es otro de los factores de riesgo conocidos para hipertensión arterial. La mortalidad general se incrementa en forma proporcional al aumento del índice de masa corporal, especialmente en los individuos que consumen dosis elevadas de sodio en la dieta, encontrándose además un riesgo aumentado de enfermedad cerebrovascular fatal.

Otros factores de riesgo mencionados en el VII reporte del JNC en prevención, detección, evaluación y tratamiento de la hipertensión arterial son tabaquismo, inactividad física, concomitancia de diabetes mellitus y/o dislipidemia, microalbuminuria, apnea del sueño, enfermedad renal crónica, uso de fármacos (anfetaminas, corticoides, ciclosporina, eritropoyetina y algunos suplementos dietéticos (efedra, pomelo).

sábado, 20 de diciembre de 2008

Las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara.
M. Montaigne

Hipertensión arterial en el anciano: Un problema de salud pública mundial

El control adecuado de la hipertensión arterial en el anciano representa uno de los mayores retos para la salud pública en el mundo. De acuerdo con los resultados de la Tercera Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, llevada a cabo en los Estados Unidos, 69% de los hombres y 74% por ciento de las mujeres entre 65 y 74 años de edad, sufren algún grado de hipertensión arterial, esta proporción aumenta diez puntos ponderados en cada uno de los grupos citados a partir de los 75 años.

La hipertensión arterial afecta cerca de cincuenta millones de personas en los Estados Unidos y más de un billón alrededor del mundo, esta proporción tiende a incrementar en relación con el aumento de la edad poblacional. Datos recientes del Framingham Heart Study sugieren que los individuos normotensos mayores de 55 años tienen una probabilidad del noventa por ciento de desarrollar hipertensión arterial.

Por otra parte, la relación entre esta patología y el riesgo de eventos cerebrovasculares y/o cardiovasculares de gravedad es consistente, continua e independiente de otros factores condicionantes asociados a la génesis del trastorno. A partir de los 40 años de edad, un incremento de 20 mm Hg en la presión sistólica o de 10 mm Hg en la presión diastólica, aumentan al doble el riesgo de enfermedad vascular aguda en el rango comprendido entre 115/75 mm Hg y 185/115 mm Hg.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Falla Cardiaca por Disfunción Diastólica


La Insuficiencia Cardiaca es un estado fisiopatológico caracterizado por un desequilibrio entre la función de la bomba cardiaca y las necesidades nutricionales de los tejidos periféricos como resultado de cambios neurohormonales y hemodinámicos que alteran el balance fisiológico del sistema.

La enfermedad representa el principal diagnóstico de egreso hospitalario en la población geriátrica y una de las causas más importantes de readmisión en los servicios de salud de los Estados Unidos. Más de cinco millones de americanos se ven afectados por esta alteración que aumenta en una proporción del diez por ciento cada año, con un costo que oscila entre veintiocho y cincuenta millones de dólares anuales.

Durante muchos años, la disfunción sistólica del ventrículo izquierdo fue considerada la causa primaria de la Insuficiencia Cardiaca Congestiva, sin embargo, en las dos últimas décadas, como consecuencia del incremento de la proporción de pacientes con falla cardiaca sin alteración de la fracción de eyección ventricular, se planteó la existencia de una variante clínica en que los cambios patológicos estuvieran relacionados con una alteración de la función diastólica.

A partir de ese momento, diversos grupos de investigadores han evidenciado que una proporción variable, entre el treinta y el cincuenta y cinco por ciento, de los pacientes con Insuficiencia Cardiaca Congestiva, no presentan ninguna alteración de la función sistólica del ventrículo izquierdo (fracción de eyección ventricular izquierda de 45% o más elevada), en el momento en que se detectan las primeras manifestaciones del cuadro.

La prevalencia de la Insuficiencia Cardiaca por disfunción diastólica está relacionada con la edad: los trastornos de la fase de relajación del ciclo cardiaco son la causa de base del cuarenta por ciento de los casos de falla cardiaca congestiva en individuos menores de cincuenta años, mientras que, estos representan el mismo rol en una proporción cercana al sesenta por ciento en el grupo de pacientes con ochenta y cinco años o más.

La mortalidad asociada con Insuficiencia Cardiaca Congestiva por disfunción diastólica es alta, aunque significativamente menor que la que se presenta en los pacientes en que se encuentra comprometida la fracción de eyección. El impacto biológico, psicológico, funcional y social, el compromiso de la calidad de vida y los costos derivados del tratamiento de la enfermedad y sus complicaciones son equivalentes a los que se encuentran en casos de disfunción sistólica.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Alerta por suicidio en ancianos


Una nota de prensa aparecida en el diario EL TIEMPO el pasado 13 de octubre hace referencia a la preocupación de las autoridades por un alarmante incremento en el número de suicidios en la población anciana.

En el año 2006 se reportaron 12 casos de suicidio en mayores de sesenta años, en el 2007 fueron 15 y en lo corrido del año, hasta la fecha mencionada, la cifra bordeaba los veinte casos. Mientras que el promedio nacional de muertes relacionadas con esta causa fue de cuatro por cien mil habitantes, se observa un aumento geométrico en el número de casos en mayores de 70 años (16 casos por cien mil habitantes).

Los factores de riesgo incluyen sexo masculino, abandono, mala situación económica, ausencia de redes efectivas de apoyo familiar y social. Al respecto, Amparo Solórzano, subdirectora del área de vejez en la Secretaría de Integración Social, dice que "mayor parte de los seiscientos cuarenta y tres mil ancianos de la ciudad viven en estados críticos de abandono y de exclusión social, los cuales pueden convertirse con facilidad en determinantes sociales de las conductas suicidas en adultos mayores.

martes, 9 de diciembre de 2008

La vida eterna: ¿una ficción que se transforma en realidad?


Una proteína denominada SIRTUIN, cuya función está relacionada con la regulación de la expresión genética a nivel celular, parece estar relacionada con el proceso de envejecimiento en seres uni y pluricelulares.

La disminución de la concentración y/o de la función de dicha proteína podrían conducir a la activación de genes silenciosos capaces de desencadenar la apoptosis celular y a la inactivación progresiva de los mecanismos reparadores del ADN, dando lugar a la activación del proceso de envejecimiento. El uso de sustancias activadoras de la proteína SIRTUIN ha demostrado ser útil para prolongar la expectiva de vida de ratones envejecientes entre el 24% y el 46%, abriendo una puerta para la generación futura de agentes farmacológicos capaces de estabilizar los niveles y la acción de la mencionada proteína y haciendo posible, al menos en teoría, el sueño eterno del ser humano: la inmortalidad.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Los cuidadores de ancianos vivirían más ...

De acuerdo con un estudio llevado a cabo en la Universidad de Michigan (EU), entre mil seiscientas ochenta y ocho parejas de ancianos, aquellos que pasan màs de catorce horas por semana dedicados al cuidado de sus cónyuges incapacitados, tienen una esperanza de vida mayor que la población general.

NO al maltrato de los adultos mayores

NO al maltrato a los mayores - Ponte En Su Piel - ponteensupiel.infoelder.com

Una campaña de prevención contra el maltrato físico, psicológico, moral o social de los adultos mayores ... ayúdanos a ayudar, tu opinión también cuenta

Ponte en su piel ...

InfoElder, portal líder en el desarrollo de acciones a favor de las personas mayores, ha emprendido una campaña participativa para la creación del Decálogo contra el maltrato a los mayores. El objetivo de esta iniciativa es que familiares, los profesionales de la atenciòn sanitaria y social, responsables de las residencias y la comunidad en general, tomen conciencia del hecho que entre todos podemos mejorar la calidad de vida de nuestros mayores. Hay muchas formas de maltrato y en InfoElder queremos contribuir a paliar la menos llamativa, el maltrato relacionado con la desatención a la salud, a los derechos básicos, el abandono y en general con los atentados a la dignidad.

Se quiere que este nuevo decálogo recoja el sentir de muchas personas relacionadas con los mayores. De esta manera, será posible conseguir que sea justo y útil. Para ello, hemos escogido 20 acciones que contribuyen al bienestar de nuestros mayores. De éstas, sometemos a la opinión de todos los que quieran participar en la iniciativa, la selección de las diez más importantes para que se conviertan en directrices de las instituciones, los familiares, los cuidadores y los profesionales de la salud en el desarrollo de actividades, proyectos y programas en atenciòn gerontológica. Los invito a participar:

sábado, 6 de diciembre de 2008

Los ancianos no tienen redes familiares activas


"Ni el veinticinco por ciento de los ancianos tienen redes familiares activas". Esta afirmación de María Helena Quintero, funcionaria del Centro de Desarrollo Social Bosque Popular de la ciudad de Bogotá, publicada en el diario EL TIEMPO el pasado 25 de octubre, busca llamar la atención de la comunidad en torno a una de las principales problemáticas de los ancianos en esta ciudad: el aislamiento social que genera la soledad.

La cuestión asoma a la luz pública a raíz de una noticia publicada en ese mismo diario, acerca de la muerte "prácticamente inadvertida" de una anciana que residía en una conocida urbanización de la localidad de Suba.

"Sólo cuando el olor a muerto se hizo insoportable, los vecinos de E.G. se percataron de que no la habían visto desde hacía días, algunos desde hacía semanas", un hecho dramático que debería avergonzar a una sociedad preocupada por mantener la primacía de la juventud y de la productividad sobre la condición misma del ser humano.

Para algunos, la única red de apoyo es la de vecinos y compañeros del diario vivir, "un ejemplo más del fenómeno de aislamiento de los ancianos en la capital". Y es que la velocidad y la competitividad que caracterizan la vida en el mundo moderno no dejan espacio suficiente para desarrollar aquellas actividades verdaderamente importantes en la existencia de los seres humanos: compartir fragmentos de vida gratos con aquellos que están cerca del corazón, disfrutar los milagros de la cotidianidad y ofrecer a nuestros seres queridos esos gestos de amor que tal vez mañana no tengamos oportunidad de demostrar.

Recuerden: "Los pueblos que no cuidan de sus niños no tienen derecho al futuro, los pueblos que no cuidan de sus viejos no tienen derecho a su historia"...