La
enfermedad de Parkinson es una condición neurológica crónica, progresiva, degenerativa, que se caracteriza por la pérdida gradual en el control de
los movimientos del cuerpo, dando lugar a la aparición de rigidez muscular,
lentitud y temblor, entre otras manifestaciones de la enfermedad.
Tiene el pico máximo de aparición entre los cincuenta y cinco y los sesenta y cinco años de
edad, sin embargo, hasta un cinco por ciento de los casos se observa en
personas entre los veinte y los cuarenta años.
No
existen diferencias de género hasta los 60 años, encontrándose que a partir de
esta edad es más común en el sexo masculino y que la frecuencia de la
enfermedad aumenta con el envejecimiento.
En
la mayoría de los casos, las manifestaciones de la enfermedad de Parkinson
aparecen lentamente. El primer síntoma suele ser un temblor leve de los dedos o
de la mano completa, que se nota especialmente al escribir y al abotonarse la
ropa.
En
general, se presenta a un solo lado, pero en algunos casos puede comprometer
ambas manos, haciéndose más marcado en los períodos en que no se desarrollan
actividades (temblor de reposo).
Otras
manifestaciones tempranas de la enfermedad son:
§ Sensación
de debilidad muscular.
§ Cambios
en la expresión del rostro (disminución progresiva de los gestos)
§ Rigidez
muscular.
§ Disminución
de los movimientos (conocida en el ambiente médico como bradicinesia).
§ Dificultad para el inicio de la marcha y marcha a pequeños pasos.
§ Inestabilidad.
§ Dificultad
para pasar los alimentos.



